Te veo.
Me ves.
Recuerdo aquel sueño del parque,
no eres tú, y sin embargo ahí estás.
Solo dudas... ¿ quién duda?
Ciertamente tú no... ¿por qué dudas?
Porque hay un abismo entre medio... y ¿quién lo ha puesto ahí?
Ciertamente yo.
Una pregunta, dos preguntas, mil preguntas,
pero al final siempre son dos, siempre.
Todo es posible, y nada lo es,
de manera intermitente y al mismo tiempo.
Ella hace. Tú dices.
Y sin embargo siempre es al revés.
Al fin y al cabo poco importa,
ya que un gesto puede cambiarlo todo.
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